martes, 26 de enero de 2016

FALLECE LA PINTORA SOFÍA GANDARIAS


La pintora vasca Sofía Gandarias falleció en Madrid el pasado 23 de Enero.

Nació en la ciudad de Guernica, Licenciada por la Facultad de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid. Reconocida pintora y retratista. A lo largo de su prolífera trayectoria artística ha sido merecedora de numerosos premios y condecoraciones, entre ellas recibió las de Caballero de las Artes y de las Letras (2005) y de la Legión de Honor (2010), otorgadas por la República Francesa. Es necesario destacar que Sofía Gandarias era patrona de la Fundación Yehudi Menuhin España, creada por el Maestro Menuhin e inició su actividad en diciembre de 1998 con el deseo de que la cultura desempeñara un papel destacado en la sociedad del siglo XXI, por la tolerancia ante la diversidad cultural, por la necesidad de adoptar medidas activas contra el racismo y la xenofobia, por el papel de las artes en la integración de niños y colectivos desfavorecidos.

En sus obras incorpora la experiencia de los dramas colectivos: Sarajevo, Guernica y Nueva York (11S NY). Sus retratos, en palabras de José Saramago,  eran “mucho más que retratos”, eran “las luces y las sombras de su mundo interior”. Muchos han sido los retratos que realizó, entre ellos los dedicados a  Franz Kafka, Paul Celan, Max Brod, Primo Levi, Oskar Kokoschka, Alma Mahler, Jean Amery, Imre Kertesz, Frida Kahlo, Diego Rivera, Jorge Semprún. José Saramago… En las obras que hacen referencia a acontecimientos históricos predomina lo simbólico.

Business... as usual.
Óleo sobre lienzo, collage y polvo de mármol, 162x130 cm. 2001.
 De la serie 11S NY

La memoria. Llegada a Auschwitz 26 de febrero de 1944, 21h. 
Óleo sobre lienzo, 195 x130 cm. 2000. 
De la serie Primo Levi, la Memoria.


El periodista y escritor Juan Cruz, en su artículo “Sofía Gandarias, retratista dela literatura” publicado el Diario  EL PAIS comenta que “José Saramago escribió sobre la interpretación que hizo Sofía Gandarias, pintora nacida en Guernica en 1957, que sus telas eran “espejos pintados”. Lo que ella veía era la imagen de la literatura, de los literatos, de los dramas a los que prestó tanta atención. Era, por decirlo así, una retratista de la literatura, comprometida ante las tragedias del siglo XX, empezando por la que sucedió en su propio pueblo durante la Guerra Civil”.


Actualmente podemos visitar una exposición de su obra en el Espacio Santa Clara del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS) de Sevilla. Se trata de un conjunto de 28 obras sobre una de las novelas ejemplares de Cervantes,  El coloquio de los perros. Novela que trata sobre el coloquio entre dos perros: el pillo Berganza y el arbitrista Cipión. Esta exposición, inaugurada el pasado 14 de Enero, se enmarca en el Año Cervantino que conmemora el IV Centenario de Miguel de Cervantes. La exposición permanecerá abierta permanecerá abierta hasta el próximo día 21 de Febrero.


Pensamientos de Berganza (Cervantes).
Óleo sobre lienzo, 92 x 73 cm. 2010.
 De la serie Coloquio de los Perros.


Obras que hayan ilustrado El coloquio de los perros son pocas. Las más antiguas son los dos grabados del holandés Jakob Folkema de la traducción francesa de 1713,  que también figuran en la edición, que hizo Pedro Pineda, del original publicado en La Haya en 1739. Hay grabado en la edición de las Novelas ejemplares realizada por Antonio de Sancha. Por último, mencionar los seis aguafuertes de J. Granyer de la edición de 1946 (editado por Selene) y las 13 láminas (10 litografías y dos aguafuertes) de Manuel Alcorlo (edición de Rafael Casariego de 1974).


Para conocer la obra de esta pintora y su trayectoria podemos visitar su pàgina web. Clicad sobre la imagen.




En esta página web encontrarás un interesante escrito de Francisco Rico, titulado "Entre Cervantes y Goya", sobre las obras de Sofía Gandarias de la serie "El coloquio de los perros".



sábado, 23 de enero de 2016

PATRIMONIO ARAGONÉS DE LA FRANJA (2)



El pasado 9 de junio de 2015, publiqué una entrada sobre el Patrimonio Aragonés de la Franja, haciendo referencia al conflicto entre comunidades autónomas de Aragón y Cataluña  motivado por la permanencia en museos de Cataluña de algunos bienes eclesiásticos que corresponden a las parroquias oscenses de esta zona.



El Tribunal de Conflictos de Jurisdicción del Tribunal Supremo ha rechazado el conflicto de jurisdicción planteado por la Generalitat de Cataluña contra la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 1 de Huesca que ordenó la devolución a Aragón de los bienes del Monasterio de Sigena.  En su sentencia, el referido tribunal argumenta que el conflicto planteado constituye un "intento" de la Generalitat de evitar la efectividad de una resolución judicial que le obligaba a entregar los bienes requeridos antes del 25 de septiembre del año pasado.  El conjunto no tiene nada que ver con el conflicto sobre el arte de la Franja, por el que las dos comunidades se disputan la titularidad de 113 obras de arte religioso.

Esta sentencia no admite recurso, aunque la Generalitat ha anunciado que estudia interponer un recurso de amparo al Tribunal Constitucional, órgano jurisdiccional  responsable de hacer efectiva la primacía de la Constitución. Cosas veredes o mejor dicho, como dijo Alfonso VI de Castilla, Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras.


La Generalitat de Cataluña, además, alegaba que el monasterio de Sigena carece de medias de protección de patrimonio histórico, por lo que la ejecución provisional de la sentencia sin que el fallo fuera firme ponía en peligro la conservación de bienes protegidos.  En estos momentos, los antiguos dormitorios del monasterio de Sigena ya están listos para la recepción de las 97 piezas del cenobio retenidas en Cataluña. Tras una inversión de alrededor de 100.000 euros, el espacio ha sido transformado en una sala de trabajo y conservación, que incluye un completo equipamiento así como sistema de seguridad y climatización.


MÁS INFORMACIÓN EN:





lunes, 7 de diciembre de 2015

CENTENARIO DE LA EXPOSICIÓN DEL CUADRADO NEGRO SOBRE FONDO BLANCO DE KAZIMIR MALÉVICH




Malévich mostró por primera vez su Cuadrado Negro en la Exposición Futurista en Petrogrado en diciembre de 1915. Las exposiciones organizadas en Petrogrado en 1915, Tranvía V y 0'10, se presentaron como futuristas. Sin embargo, tanto las obras de Tatlin como la de Malévich, que participaron y se enfrentaron en ellas, se habían alejado notablemente del futurismo.

Exposición "0,10", Diciem bre de 1915, San Petersburgo


Malévich expuso una serie de obras realizadas desde 1913 que prefiguran el suprematismo y en las que pretendía comunicar sus ideas a través de las formas geométricas.  Tatlin presentó una serie de relieves pintados y construcciones abstractas, realizadas hacia 1914, inspiradas en los collage y las obras de ensamblaje de Picasso y de Alexander Archipenko que interpretaban al pie de la letra las ideas proclamadas por Boccioni en el Manifiesto de la escultura futurista de 1913. Estas obras de Archipenko, que sólo las conocemos a través de fotografías y reconstrucciones, constituyen el preámbulo del Constructivismo. El término «constructivismo» aparece por primera vez como algo positivo en el Manifesto realista (1920) de Gabo. Con anterioridad, el término construction art ("arte para construcción") fue utilizado en 1917 de manera despectiva por Kasimir Malévich para describir el trabajo de Aleksandr Ródchenko. Alekséi Gan utilizó la palabra como el título de su libro Constructivism, impreso en 1922.

La obra “Cuadrado Negro” no deja indiferente a nadie que lo contempla, motivando cometarios de todo tipo. Iconográficamente presenta una gran sencillez geométrica; pero, cuando nos adentramos en su iconología, su significado presenta una gran complejidad. En la exposición de 1915, la obra la colocó en una esquina, lugar tradicionalmente destacado en la tradición ortodoxa en la ubicación de los iconos religiosos (la Esquina Hermosa). Para Aleksandra Shatskikh, autora del ensayo “Cuadrado Negro: Malévich y los orígenes del suprematismo”, se trata de un gesto más radical que el intento de crear un "lenguaje pictórico". Hace una analogía entre el urinario de Duchamp y el Cuadrado Negro de Malévich.  Ambos querían desafiar las limitaciones de representación del arte. La pintura de Malévich no tiene nada que ver con otros tipos de abstracción de la época, como la de Kandinsky. El Cuadrado Negro se plantea la substitución del arte por un nuevo arte.

La elección del color negro no es casualidad.  Ya, en 1617, Robert Fludd expuso su filosofía en , physica, atque technica Historia (La historia metafísica, física y técnica de los dos mundos, a saber el mayor y el menor). En esta obra hay un “cuadrado negro” y en cada uno de sus bordes la leyenda “et sic in infinitum” (y así hasta el infinito). Se trata de la representación de la nada, la infinita negrura previa a la Creación.


Entre 1760 y 1767 se publicó por entregas  la obra “The life and  opinions of Tristan Shandy, gentleman”, escrita por  Laurence Sterne. En ella aparece una página negra en el primer capítulo de la novela que hace referencia a la muerte.



En 1912, Kandinsky  en su libro De lo Espiritual en el Arte establece que el arte debe basarse en un lenguaje de color. Kandinsky da las pautas sobre las propiedades emocionales de cada tono y de cada color. Sobre el negro comenta: “El sonido interior del negro es como la nada sin posibilidades, la nada muerta tras apagarse el sol, como un silencio eterno sin futuro y sin esperanza. Musicalmente sería una pausa completa y definitiva tras la que comienza otro mundo porque el que cierra está terminado y realizado para siempre: el círculo está cerrado. El negro es apagado como una hoguera quemada; algo inmóvil como un cadáver, insensible e indiferente. Es como el silencio del cuerpo después de la muerte, el final de la vida. Exteriormente es el color más insonoro; junto a él cualquier color, incluso el de menor resonancia, suena con fuerza y precisión. No como sucede con el blanco, junto al que todos los colores pierden fuerza casi hasta disolverse, dejando un tono débil, apagado. “

Coetáneamente, en 1914, Matisse realizó una obra que tituló “Ventana en Collioure”. En ella pinta un rectángulo negro en clara referencia a la inmensidad oscura de la noche, a la inmensidad del espacio, al vacío, a una profundidad indeterminada.

“Ventana en Collioure” de Henri Matisse, 1014
116,5 x 88 cm. Museo Nazional d'Art Modern
Centre Georges Pompidou, París

Anteriormente, en 1913, el propio  Malévich había realizado un diseño para  el telón de la ópera futurista “Victoria sobre el Sol” de Mijaíl Matiushin. El diseño constaba de un cuadrado partido en diagonal, supuestamente un símbolo de la hendidura entre la noche y el día. Malévich diseñó en un estilo cubista la escenografía y el vestuario, formado por trajes hechos de cartón que parecían armaduras. Los actores llevaban las cabezas cubiertas con “máscaras-tocados” y sus gestos eran como los de los títeres.

Boceto del telón de fondo de la ópera "Victoria bajo el sol"

 “Victoria bajo el sol” es considerada la primera puesta en escena del constructivismo ruso y es prueba de la estrecha relación entre poetas y pintores que propició la participación de estos últimos en la elaboración de escenografías. El público reaccionó negativamente e incluso violentamente hacia la ópera. Será la puesta en escena de “El Magnífico Cornudo” de Commelynck, el 15 de abril de 1922, el inicio del verdadero estilo constructivista gracias a la escenografía creada por Popova, La obra se representa en un espacio escénico no convencional con un vestuario donde se observa la esencia del constructivismo. Popova, muy influenciada por Malévich, perteneció a un ambiente artístico  en el que destacaron otras mujeres como Natalia Goncharova, Olga Rozanova, Varvara Stepanova i Alexandra Exter.

En 1919, Alexander Rodchenko pintó Negro sobre negro en respuesta al Blanco sobre blanco de Malévich, del mismo año. En 1921, Rodchenko en la exposición 5x5 = 25 de 1921 presentó tres pinturas monocromas: amarillo puro de color, rojo puro de color y azul puro color.

Otros artistas que han realizado pinturas monocromas con posterioridad son Man Ray, que en 1930 realizó Photo Noire ("À Robert Desnos – plein des choses qui absorbent la lumière"); Lucio Fontana, que en 1949 realiza incisiones o perforaciones en lienzos monocromos; Yves Klein que compuso su primera Sinfonía monótona en el año 1947 y, a finales de los años 50, creó sus monocromos más conocidos en un color azul intenso que patentó como el International Klein Blue (IKB) o Azul Klein; Ad Reinhardt, que desde la segunda mitad de los 50 realiza cuadros monocromos en los que emplea frecuentemente el color negro, por lo que esta etapa suele ser conocida como la de las "figuras negras";  Pierre Soulages, representante del tachismo, que es conocido como «el pintor del negro», viajando "más allá del negro", hasta el 'outrenoir', para extraer la luz de la oscuridad, un reto impensable. ("El negro era el color de la elegancia, de la solemnidad… y del anarquismo”. “Al mismo tiempo es un color y un no-color. Cuando la luz se refleja en el negro, lo transforma y transmuta.”) …

Pierre Soulages Pintura 181x405 cm, 12 abril 2012





Autorretrato de Kazimir Malevich, 1933
 Óleo lienzo 73x66 State Russian Museum san Petersburgo

Trayectoria artístico de Kasimir Malévich (1879-1935)

Nació en 1879 en Kiev, Ukrania, en el seno de una familia polaca. Sus padres se vieron obligados a emigrar después del fallido levantamiento de Enero de 1863 contra el ejército zarista. Fue el mayor de 14 hermanos. Su padre trabajó en varias refinerías de azúcar por lo que Kasimir pasó la mayor parte de su infancia entre plantaciones de remolacha en los pueblos ukranianos, adquiriendo una visión idealizada del mundo campesino por contraste con la alienación del proletariado industrial de las refinerías. Lejos de los centros culturales importantes, completó los cinco años de Escuela de Agricultura. De forma autodidacta, empezó a pintar paisajes y campesinos.

Cuando la familia se asienta en Konotop, se dedica exclusivamente a pintar. En 1896 su familia se traslada a Kursk, donde el padre consigue un trabajo en el ferrocarril. A través de reproducciones, Malévich conoce el trabajo de Iván Shishkin e Iliá Repin, dos pintores naturalistas pertenecientes a un grupo conocido como Peredvízhniki (“los itinerantes”). A mediados de los años 90 es admitido en la Academia de Kiev.
Florista, 1903.

Después de la muerte de su padre en 1904, se trasladó a Moscú para estudiar en la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura. Durante esta época su trabajo se centra en la pintura del natural, aunque se hace cada vez más impresionista con un estilo propio.

Malévich, próximo al anarquismo, participó en los acontecimientos revolucionarios de 1905 que tuvieron como consecuencia el establecimiento de una monarquía constitucional limitada y a la creación de una asamblea legislativa o Duma.

Instalado definitivamente en Moscú en 1906, trabajó en el estudio de  Fiodor Ivanovich Rerberg y descubre la pintura contemporánea occidental. En Rusia se conocía el arte que se estaba haciendo en Francia gracias a la labor de los coleccionistas, entre éstos destacan Sergei Schuskin y Ivan Morozov. Sus colecciones contaban con obras del Impresionismo francés y empezaban a incorporar obras de artistas neoimpresionistas como Seurat y postimpresionistas como Cézanne.


Birkenhain, 1905-06
Manzanos en flor, 1904

Paisaje con casa amarilla, 1906, Museo Estatal Ruso. San Petersburgo. Rusia

En 1907 y 1908 participa en las exposiciones de la Sociedad de Artistas de Moscú junto con jóvenes que más tarde serán determinantes en el arte ruso contemporáneo, como Natalia Goncharova, Mijail Larionov o Kandinsky. En las muestras que organiza la revista de arte Toisón de Oro, editada por el banquero  y coleccionista Nikolai Riabushinsky, a partir de 1908, puede ver la obra de los fauves franceses e incluso el Gran desnudo de Braque, primera obra cubista exhibida en Rusia. Durante estos años el estilo pictórico de Malévich evoluciona desde una estética próxima impresionismo  a planteamientos próximos al fauvismo y, después, al cubismo y al futurismo.

Autorretrato, 1908-11. Malevich fauvista

"Galante compañía en el arte", 1908.
Collection Stedelijk Museum Khardziev-Chaga)


Desde 1910 expone con los grupos de La Sota de Diamantes, la Unión de la Juventud de San Petersburgo y La Cola del Asno, en los que coincide con todos los grandes de la vanguardia rusa: Tatlin, Stepanova, Marc Chagall, los hermanos Burliuk. Pero el evento que marcó a Malévich, como a tantos otros vanguardistas rusos, fue la gran exposición de Arsitarkh Lentulov que se celebró en Moscú en marzo de 1913, que reforzó la influencia de los principios cubistas.

El leñador, 1912
(Kazimir Malevich - Collection Stedelijk Museum Amsterdam)

Campesina con cubos y niño, 1912


" El afilador " (también conocido como " El afilador : Principio de centelleo "), 1912-1913. Óleo sobre lienzo, Galería de Arte de la Universidad de Yale

Entre 1912 y 1915 se suma al naciente futurismo ruso aunque Malévich se identifica como cubofuturista, Si bien, en 1913 prefigura el suprematismo  en los decorados y vestuario de la ópera futurista Victoria sobre el sol de Matiuchin (música) y Kruchenij (libreto escrito en lengua “transmental”).  En este mismo año, Malévich comparte las experiencias relativas al zaum, lengua “transmental” donde las palabras son autosuficientes, despojadas de significados. En los experimentos lingüísticos zaum destacó, además de Kruchenij, Jlebnikov.  Estas experiencias alógicas de Malévich serán el puente entre algunos de sus más importantes cuadros cubofuturistas de 1914 y el suprematismo. En 1914 Tommaso Marinetti, el creador del Manifiesto Futurista italiano, visita Moscú; en febrero, Malévich y Morgunov hacen una demostración futurista. El año siguiente, 1915, participa en la exposición Tranvía V: Primera Exposición Futurista en Petrogrado con Mujer en el tranvía  y Caballero en Moscú. En estos momentos, la geometrización es la gran preocupación de Malévich. Esta última obra uno de los ejemplos más característicos de transposición del ZAUM al terreno pictórico. (link con comentario)

'Un inglés en Moscú', 1914. Collection Stedelijk Museum Amsterdam.



Durante la Primera Guerra Mundial hace carteles de propaganda al modo de los lubok tradicionales rusos con leyendas de Maiakovski.
Cartel diseñado por Kasimir Malévich (1878-1935) en colaboración con Vladímir Mayakovsky
que
  escribió en verso: «Los aliados franceses tienen un carro lleno de alemanes capturados, 
y nuestros hermanos británicos tienen una cuba llena de ellos».


Durante estos años su obra empieza a conocerse fuera de Rusia. En 1912, es invitado por Kandinsky a la segunda exposición de El Jinete Azul en Munich y, en 1914, tres de sus cuadros cubo-futuristas se exponen en el Salón de  los Independientes de París junto a obras de ar tistas rusos como Alexander Archipenko, Sonia Delaunay, Aleksandra Ekster, y Vadim Meller, entre otros.

La geometrización es cada vez más clara en Malévich. Como impulsor del suprematismo, aspiraba  a la representación del mundo sin objetos a través de las formas geométricas que se consideran "absolutas", como son el círculo, el cuadrado, el triángulo, y colores planos generalmente primarios y también gamas intermedias, blanco y el negro. Para Malévich el valor de una obra no se encuentra en la representación, en la objetividad, sino en el sentimiento expresado. Se trata de un arte no-objetivo, centrado únicamente en la sensación. Así lo establece en el Manifiesto suprematista de 1922: “Ahora que el arte, gracias al suprematismo, ha llegado a su propio ser y ha reconocido la inefabilidad del sentimiento no-objetivo, está intentado construir un auténtico orden mundial, una nueva filosofía de la vida.  Reconoce la no objetividad del universo, y ya no se preocupa por ilustrarla historia de las costumbres”
Retrato de Mikhail Matyushin, 1913
Oficina y sala, 1913

El Suprematismo tiene sus antecedentes en el Cubismo y surgió paralelamente  al Constructivismo. A diferencia del cubismo, se trata de una corriente del arte no figurativo y de la abstracción moderna. Este movimiento se desarrolló entre los años 1913 y 1923 y ejerció una fuerte influencia en el diseño y en el arte occidental de Occidente.

Cruz negra, 1915. Centro Pompidou.

Círculo negro Colección privada

Cuadrado rojo suprematista  1915 Museo estatal ruso

Las primeras obras de abstracción suprematista, se muestran al público en 1915 en la exposición “0.10: última exposición futurista”. Se expusieron 39 obras abstractas; entre ellas, el emblemático Cuadrado negro. Como es lógico, Si el público reacciona con estupor, futuristas como Puni o Kliun se suman entusiasmados a la nueva corriente. En ese año de 1915, Malévich publica “Del cubismo al suprematismo: el nuevo realismo pictórico” que supone el punto de arranque del suprematismo. En este folleto explica las obras que expuso en la segunda exposición futurista que se tituló “0.10: última exposición futurista”. Escribe: «El artista se ha desembarazado de todo lo que determinaba la estructura objetivo-ideal de la vida y del arte; se ha liberado de las ideas, los conceptos y las representaciones, para escuchar solamente la pura sensibilidad». El color se utiliza para comunicar todo aquello que no se podía expresar con palabras ni sonido. Malévich  escribía en 1916 "el color es un lenguaje compuesto de palabras especiales".
Composición Suprematista 1916

La Revolución de 1917 coincide con el auge del suprematismo y el artista se suma al fervor revolucionario de la vanguardia con sus escritos y asumiendo responsabilidades en el ámbito de los museos y la enseñanza de las artes. 

En el grupo suprematista, liderado por Malévich, destacaron Aleksandra Ekster, Liubov Popova, Olga Rozanova, Ivan Kliun, Ivan Puni, Nadezhda Udaltsova, Nina Genke-Meller y Ksenia Boguslavskaya. Las obras suprematistas evolucionaron en colorido y composición. Poco a poco el proceso de reducción de elementos pictóricos en sus composiciones fue acentuándose hasta reducir las formas a un solo cuadrado (negro, rojo o blanco).  En 1922 escribió el opúsculo “Dios no ha sido traicionado. El arte, la iglesia, la fábrica” y hacia referencia a la obra “Cuadrado blanco sobre fondo blanco”comentando que en ella explora las perspectivas de la nada en el espacio infinito, en una abstracción radical, suprematista.

Cuadrado blanco sobe fondo blanco de  Kazimir Malevich,  1917-18.
Óleo sobre lienzo. 78 x 78. Museo de Arte Moderno. Nueva York
Suprematismo: cruz negra y roja, circa 1918, Museo Stedelijk

En 1919 va a trabajar a la Escuela de Arte de Vitebsk, fundada y  dirigida por Chagall, participante activo en la Revolución de 1917. Pero, debido a la carga burocrática del puesto de director en la Escuela y a las desavenencias con el suprematismo y con el constructivismo, Chagall abandonó el cargo. Malévich se convierte en el director de la Escuela. Victoria Charles en su libro dedicado a Chagall comenta que pocos testimonios dan cuenta del enfrentamiento entre Chagall y Malévich, si bien Chagall lo evoca, de manera elíptica, en “Mi vida”… al  examinar el recorrido estético de ambos pintores, el antagonismo resultaba inevitable… Malévich ataca violentamente a Chagall por sus principios docentes y la naturaleza de su arte, que califica, con desprecio, de naturalismo. El temperamento de Malévich, excesivo y a veces violento, se opone al de Chagall.

Profesores de la escuela habían creado un grupo denominado Molposnovis que rápidamente pasó a denominarse Posnovis. El grupo era sumamente activo, trabajando en numerosos proyectos y experimentos, en casi todos los soportes y medios. En febrero de 1920, bajo la dirección de Malévich, el grupo trabajó un "ballet suprematista", con coreografia de Nina Kogan, y la precursora de la influyente ópera futurista "Victoria sobre el sol" de Aleksander Kruchenykh. El 14 de febrero de 1920 el grupo sufrió cambios y pasó a denominarse Unovis -acrónimo de Afirmación de lo Nuevo en el Arte- con la ayuda de Lissitzky y Chachnik entre otros.

Los estudiantes de UNOVIS que viajaron desde Vitebsk a Moscú distribuyeron obras de arte, gacetillas, manifiestos, copias del "Almanaque UNOVIS y copias del escrito de Malévich "Sobre los Nuevos Sistemas en el Arte". De esta forma UNOVIS es reconocido y se convirtió en un movimiento influyente. En 1922, se dividió en dos grupos muy diferentes. Malévich y sus seguidores se enfocaron en métodos prácticos y productivos para modificar la sociedad mientras que el resto se concentraron en aspectos más filosóficos del suprematismo. Además, la mayoría de los artistas iniciales del grupo formaban parte de otras escuelas, ciudades y movimientos. Durante muchos años se siguieron publicando obras que llevaban el símbolo del cuadrado negro de UNOVIS.

A pesar de sus notorias diferencias, hasta 1921, todos los artistas de vanguardia se ponen de lado de la revolución y adhieren a un proyecto de transformación de la sociedad dejando momentáneamente sus discrepancias estéticas.

Grupo UNOVIS. Vitebsk. 1922. De izquierda a derecha, de pie: I.Chervinko, K.Malévich, T.Royak, A.Kagan, N.Suetin, L.Yudin, E.Magaril; sentados: M.Vexler, V.Ermolaeva, I.Chashnik, L.Khidekel.

Malévich concibe el suprematismo cada vez más comprometido con la producción industrial, urbanismo y arquitectura. En 1921, había firmado un manifiesto para el abandono de la pintura de caballete y declara que "la organización de los elementos de la producción artística debe volver a la puesta en forma de los elementos materiales de la vida, es decir, hacia la industria, hacia lo que llamamos la producción". Bajo estos principios estéticos, y junto con Rodchenko, participó  en la exposición 5x5=25 en Moscú (septiembre-octubre de 1921). Ya en 1909 había diseñado una botella para la Colonia “Severiny”.

En 1923, comienza sus investigaciones sobre una arquitectura suprematista y es nombrado director del nuevo departamento de investigación del Instituto Estatal de Cultura Artística de Petrogrado (GINKHUK). En el verano de este año participó en la XIV Bienal de Venecia con un Cuadrado Negro, un Círculo Cuadrado y una Cruz Negra. En esta Bienal Malévich  presentó su contribución más importante a la  arquitectura fue el diseño de  las “planita” o casas del futuro. Se trataba de viviendas totalmente funcionales al servicio del habitante.

Planita, 1923


En 1925 asume la dirección del departamento de investigación dejado por Tatlin, y realiza modelos en madera de su arquitectura suprematista a los que denomina arkhitektons. En 1926, el departamento del Museo cierra y Malévich termina su texto Introducción a la teoría del elemento adicional en pintura, que no llegará a publicarse.

Cuando Lenin muere el 21 de Enero de 1924, Malévich propone guardar su cuerpo «en un cubo, como si estuviese en la eternidad» e instaba a que los trabajadores tuviesen un cubo en en su casa, como recordatorio de la lección constante y eterna del leninismo».


Tras la muerte de Lenin en 1924, el Estado soviético empieza a mostrar un rechazo por la vanguardia artística que desembocará en la adopción del realismo socialista.

En 1925, Kazimir Malévich, se unió al profesorado en la escuela estatal moscovita Vjutemás (Talleres de Enseñanza Superior del Arte y de la Técnica).

En 1927,  realiza un viaje oficial por Polonia y Alemania, donde conecta con la Bauhaus y la vanguardia artística europea. Conoce a  Gropius y a  Moholy-Nagy, quien se encarga de conseguir publicar en Alemania algunos de sus escritos. Planea la idea de rodar una película suprematista con Hans Richter. En Berlín quedará un importante depósito de su obra que, durante años, fue casi lo único que se conocía de Malévich en Occidente. A su vuelta de Alemania  trabajó en el Instituto Estatal para la Historia del Arte en Leningrado hasta 1929 que tiene que marchar por sus desavenencias con  los historiadores del Instituto. Este mismo año trabajó a tiempo parcial en el Instituto de Arte de Kiev y organiza una retrospectiva de su obra en la galería Tretiakov de Moscú que viaja después a Kiev. También participa en algunas colectivas en Berlín y Viena.

Malévich vuelve a la figuración a finales de los años veinte. Aunque no cuente con el favor oficial, conserva su prestigio. En 1930 es detenido e interrogado.
“La carga de la Caballería Roja" de Kazimir Malévich, entre 1928 y 1932.
Óleo sobre tabla, 91 cm × 140 cm. Museo Estatal Ruso, San Petersburgo
Entre 1928 y 1932,  realizó el cuadro “La carga de la Caballería Roja". Utilizó la proporción áurea en la relación entre la anchura de los cielos y de la tierra. Además, la caballería la forman tres grupos de cuatro jinetes. La tierra se divide en 12 colores.

En 1932, Iósif Stalin firmó el decreto de reconstrucción de las organizaciones literarias y artísticas. Con la llegada del realismo socialista, el artista regresó a la pintura figurativa, pero el suprematismo había dejado su huella. Predominan las escenas rurales, donde sus campesinos adquieres siluetas geométricas.

'Mujer con rastrillo 1930-32 State Tretyakov Gallery, Moscú
Cabeza de campesino 1928-29 Museo Estatal San Petesburgo

Retrato de Nikolai Punin 1933 Museo Estatal San Petersburgo

En 1935 participa con cinco retratos en la Primera Muestra de Artistas de Leningrado, que será su última exposición en la Unión Soviética.

El 15 de Mayo de  1935, Malévich muere a la edad de 56 años en Leningrado.  Su cuerpo fue depositado en un ataúd suprematista diseñado por él mismo y fabricado por un alumno. Durante el velatorio se puso sobre su cuerpo un Cuadrado negro. Un segundo cuadrado fue atado al camión que transportó el ataúd a Moscú para su cremación. Sus cenizas fueron enterradas en el campo cercano a su dacha.

Capilla ardiente de Malévich con el "Cuadrado negro"

Cortejo funerario de Malevich.


Fotografía anónima de Natalia Manchenko, tercera esposa de Kazimir Malévich, frente a la desaparecida tumba de este en el cementerio Nemtschinowka, Moscú.


 
El sepulcro original fue diseñado por Nikolai Suetin

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