domingo, 1 de mayo de 2011

FAUVISMO


La raya verde (Madame Matisse) de Henri Matisse
Óleo sobre lienzo. 40.6 x 32.4 cm.

Museum Fur Kunst. Copenhagen

París, centro artístico mundial

A principios del siglo XX, París era el referente cultural para muchos jóvenes artistas. Allí acudían, como lo habían hecho en el siglo XIX a Roma, los jóvenes artistas para completar su formación y conocer las nuevas propuestas artísticas que se estaban gestando. En la primera década del siglo XX, los protagonistas de las nuevas experiencias eran una serie de pintores que parten de los postulados de los que ellos consideraban sus ideólogos y maestros y que en la actualidad los englobamos dentro del estilo que denominamos postimpresionismo. Recordemos que el término postimpresionismo es posterior y proviene del título de una exposición organizada por el crítico de arte y pintor Robert Fry en las Grafton Galleries de Londres en 1910. Los artistas postimpresionistas son los referentes de las vanguardias artísticas que suponen la ruptura definitiva con el arte convencional. El Fauvismo es considerado por muchos teóricos como la primera vanguardia artística. La exposición de pinturas de jóvenes artistas como Henri Matisse en el Salón de otoño de 1905, celebrado entre el 18 de octubre y el 25 de noviembre en la sala VII del Grand Palais de París, marca el comienzo del fauvismo. Este Salón, creado en 1903, tenía como principal objetivo apoyar a los jóvenes artistas y se distinguía por su multidiciplinaridad ya que albergaba pinturas, esculturas, fotografías, dibujos, grabados y artes aplicadas.

El Salón de Otoño de 1905

El Salón de Otoño de 1905 se componía de 18 salas en las que se exhibían 1.636 obras, entre pinturas, esculturas y dibujos, de artistas contemporáneos de todo el mundo, incluidos los rusos Kandinsky y Jawlensky que habían venido de Munich para la ocasión. Además se presentaban dos exposiciones retrospectivas dedicadas a Ingres y a Manet. En la Sala I se exponen obras de artistas consagrados y reconocidos como Cézanne y Renoir. En la Sala III, los artistas nabis Vuillard, Bonnard, Vallotton, Roussel…, influenciados por Gauguin y que son los antecedentes del movimiento que nos ocupa: el fauvismo. Los organizadores decidieron repartir las esculturas participantes por las diferentes salas del Gran Palais sin tener en cuenta su relación estilística con el resto de obras de la sala. Este hecho tendría una gran trascendencia como veremos en la gestación del nombre del movimiento.

La edición de 1905 fue todo un escándalo. El Salón aceptó una serie de obras que habían sido rechazadas en el Salón de los Independientes del mismo año. Se trataba de pintores cuya principal característica era el uso de intensos colores aplicados sobre el lienzo en forma de puntos o manchas. Se trataba de artistas jóvenes que no pretendían formar parte de un movimiento concreto sino utilizar el color como expresión de libertad. La aceptación de estas obras creó una controversia entre los miembros de la dirección del Salón. Defendidos por Desvalliéres y Rouault, decidieron agrupar estas obras en una sala aparte, la Sala VII. Estas pinturas fueron colgadas por orden alfabético del autor: Agay, Camoin, Cassis, Derain, Friesz, Manguin, Marquet, Matisse, Puy, Van Dongen, Valtat y Vlaminck. En otras salas se expusieron obras de Jean Puy, Flandrin, Rouault, Van Dongen, Pierre Girieud, pintores que más tarde también serán fauvistas.

La aceptación de estas obras fue tan polémica que el Presidente de la República, Emile Loubet, influenciado por el conservadurismo de la élite cultural francesa, rehusó inaugurar el Salón.

El crítico de arte Louis Vauxcelles quedó muy sorprendido al observar las pinturas plenas de color de Henri Matisse, André Derain, Maurice Vlaminck y Georges Rouault que colgaban en las paredes de la sala donde se exponía un busto de marcado estilo clásico, el Retrato de Jean Baignéres, realizado por Albert Marque (no confundir con Albert Marquet, pintor tres años más joven y citado con anterioridad ). En un artículo, publicado 17 de octubre de 1905 en la revista Gil Blas, escribió: “Donatello parmi les fauves” (Donatello entre las fieras). Este calificativo designó en 1906 a la sala donde fueron expuestas las obras de Braque, Camoin, Dufy, Friesz, Manguin, Marinot, Valtat, Marquet, Vlaminck y Matisse. Como ocurrió con el término “Impresionismo”, este calificativo que se había dado con un claro sentido peyorativo era asumido sin sus connotaciones despectivas. Más tarde, en noviembre de 1908, Louis Vaucexlles en su crítica de la exposición de Georges Braque organizada en la galería de Kahnweiler, escribió despectivamente que era una pintura compuesta por «pequeños cubos». De esta expresión deriva el termino cubismo.

Camille Mauclair, crítico de arte que había apoyado el impresionismo y el simbolismo, escribió en Le Figaro, utilizando una frase del crítico de arte John Ruskin, "un bote de pintura ha sido arrojado a la cara del público"

Una de las obras criticadas por el público asistente al Salón fue Mujer con sombrero (1905) de Matisse. Se trata de una obra de reducidas dimensiones pero que causa un gran impacto debido a la utilización de colores saturados. De esta manera, hace del color el medio para dotar a las obras de una gran expresividad.

El fauvismo como movimiento de vanguardia

Aunque el Fauvismo ha sido considerado como el primer movimiento artístico del siglo XX, no fue un grupo conscientemente definido. Algunos artistas habían compartido la experiencia de trabajar juntos y sus ideas sobre el arte eran similares, utilizando colores de gran fuerza con la finalidad de expresar sus sentimientos. Sus obras se realizan entre 1905 y 1910.

Es imprescindible, a la vez que interesante, analizar la trayectoria de estos artistas hasta su presentación de sus obras en el Salón de Otoño de 1905, comentado con anterioridad. En 1898 Matisse y Marquet trabajaban en obras que anticipaban la plástica fauvista como puede observarse en Estudio de desnudo en azul (1899-1900) de Henri Matisse.

El movimiento fauvista se fraguó en torno a Henri Matisse que, junto a Georges Rouault, Charles Camoin, Albert Marquet y Henri-Charles Manguin, recibió clases de Gustave Moreau desde 1892 en la Escuela de Bellas Artes. Los métodos de enseñanza de Moreau animaban a los jóvenes artistas a desarrollar sus propias capacidades expresivas y a utilizar subjetivamente el color como reflejo de sus emociones. En realidad no fue un movimiento definido, por ello careció de manifiesto.


Estudio de Gustave Noreau de Henri Matisse, 1894-1895
Óleo sobre lienzo,  65x81
Colección Privada
Derain y Vlaminck, entre 1900 y 1901, compartieron estudio en Chatou, cerca de París, y allí investigaron las posibilidades expresivas del espacio y la composición, así como los estados mentales mediante el significado del color.



Berges de la Seine à Chatou 1904
Maurice de Vlaminck
Retrato de André Derain, de Henri Matisse, 1905
 Tate Gallery. Londres
    
                           
                                                 Retrato de Henri Matisse, de André Derain 1905
                                                                       Tate Gallery. Londres
Ambos grupos entraron en contacto en 1901 con motivo de la primera exposición de Vincent Van Gogh (1853-1879) en París. En el verano de 1904, Henri Matisse pintó con Signac en Saint-Tropez, que estimuló su interés por el color puro. Una obra realizado por Matisse en este tiempo, “Luxe, calme et volupté” se expuso en el Salón de los Independientes de 1905. Durante el verano de 1905 se unió Derain a Matisse, en Collioure, un pequeño puerto en la costa sur-oeste de Francia, que se convertirá en un lugar tan importante para los fauvistas como Argenteuil lo había sido para los impresionistas. Allí los dos artistas trabajaron duro y realizaron pinturas en las que aplica colores puros con total libertad. Algunas de estas obras fueron expuestas en el Salón de Otoño de 1905. Más tarde, en 1906 se unieron George Braque y Raoul Dufy. Al año siguiente, la exposición retrospectiva que se celebró en memoria de Cézanne, en el Salón de Otoño de 1907, favoreció el arranque del Cubismo e hizo que los fauvistas se cuestionaran la viabilidad de un estilo basado solamente en el color saturado y en la línea expresiva.


Estudio de Matisse en Colliure de Henri Matisse, 1905





Los características del fauvismo son las siguientes:

• Apareció cronológicamente con el expresionismo alemán.

• El color es el principal protagonista. El color se utiliza de manera creativa, instintiva, intuitiva y apasionada. Reaccionan contra el Impresionismo por la importancia que habían dado a la luz en detrimento del color. La luz desaparece y, por lo tanto, el claroscuro y la profundidad. Muestran la influencia de Van Gogh y Gauguin por la ejecución libre, impulsiva y pasional de sus obras intensamente coloreadas.

• Utiliza colores agresivos y saturados. Rechazan la paleta de tonos naturalistas empleada por los impresionistas a favor de los colores violentos. El color es utilizado para expresar los sentimientos y transmitir la emoción.

• Independencia del color respecto al objeto: el color no coincide con su apariencia real en la naturaleza.

• El uso de los colores puros les lleva a la exageración del dibujo y a puntos de vista forzados.

• Utilizan en la composición los colores complementarios.

• Las composiciones tienden hacia un plano único (solo el primer plano).

• Surge como oposición a la rígida metodología del Divisionismo o Neoimpresionismo de Seurat y Signac. Por ello, emplean una pincelada directa y vigorosa, con toques gruesos evitando mezclar los colores. Utilizan manchas planas y anchas que hace que las figuras resultan planas. Además los pinceladas gruesas perfilan figuras y objetos. La ruptura con la perspectiva tradicional es un hecho consumado.

• Búsqueda de lo esencial y eliminación de lo superfluo. Se oponen al ornamentalismo del Art Nouveau y a la evasión espiritualista del Simbolismo.

• Para los fauvistas el cuadro debía ser expresión y no composición y orden.

• Sus temas son paisajes, retratos, naturalezas muertas, personajes en interiores…


El puente de Londres de Andre Derain, 1906

Charing Cross Bridge de Abdré Derain

La catedral de San Pablo desde el Támesis de André Derain, 1906



Los principios artísticos del fauvismo definidos por Matisse:

Aunque el fovismo no es un movimiento compacto y carece de manifiesto,  sus principios teóricos artísticos serían aceptados después del final del movimiento. Estos principios fueron expuestos por Henri Matisse en sus "Notes d'Peintre”, publicadas en La Grande Revue (París, 25 de Diciembre de 1908) y recogidas por Jack Flam en “Matisse on Art” (1995).

• Lo que busco, sobre todo, es la expresión.

• Los medios más simples son los que permiten expresarse mejor a un artista. Su medio de expresión debe sacar casi todo lo necesario de su temperamento.

• La expresión para mí no reside en pasiones encendidas en una cara humana o se manifiestan por el movimiento violento.

• Expresión para mí no reside en pasiones brillando en un rostro humano o se manifiestan por el movimiento violento. El arreglo entero de mi cuadro es expresivo; el lugar ocupado por mis figuras, el espacio vacío alrededor de ellos, las dimensiones, todo tiene su parte. La composición es el arte de arreglar de forma decorativa los diversos elementos por orden del pintor para expresar sus sentimientos. En un cuadro cada parte será visible y desempeñará su función designada, ya sea principal o secundaria. Todo lo que no es útil en la imagen es, se deduce, dañino. Una obra de arte debe ser armoniosa en su totalidad: cualquier detalle superfluo podría reemplazar algunos otros detalles esenciales en la mente del espectador.

• Supongamos que quiero pintar el cuerpo de una mujer: en primer lugar que lo impregnan con gracia y encanto, pero sé que tengo que dar algo más. Voy a condensar el significado de este cuerpo, buscando sus líneas esenciales. El encanto será menos aparente a primera vista, pero con el tiempo debe surgir de la nueva imagen que tendrá un significado más amplio, más plenamente humana.

• Allí debe haber una armonía de colores vivos, una armonía análoga a él de una composición musical.

• Mi elección de colores no se basa en una teoría científica: se basa en la observación, la sensibilidad, la experiencia sentida.

• Para mí todo está en el concepto. Por lo tanto debo tener una visión clara del todo a partir desde el principio.

• Hay una proporción del impulso de los tonos que me llevan a cambiar la forma de una figura o para transformar mi composición. Hasta que he logrado esta proporción en todas las partes de una composición me esfuerzo y sigo trabajando. Entonces llega un momento en el que todas las partes han encontrado sus relaciones definitivas y a partir de entonces sería imposible para mí agregar algo sin tener que volver a pintar el cuadro por completo.

• Una obra de arte debe llevar dentro de sí su significado completo e imponer esto sobre el espectador antes de que él reconozca la materia.



En la pintura de Matisse encontramos varias etapas:


1 - sus primeras obras hasta 1905,  su aportación al movimiento fauve hasta 1909 (ver obras)

2 - sus obras después de la experiencia fovista (ver obras).


La danza de Henri Matisse. Primera versión, 1906
MoMA de Nueva York

La danza de Henri Matisse, Segunda versión, 1910
La pintura fue encomendada por Sergei Shchukin, 

mecenas y coleccionista de la obra de  Matisse, 
en conjunto con otra obra, llamada Música. 
 Óleo sobre tela (2,60m x 3,91m). 
Museo Hermitage, San Petesburgo, Rusia



3 - sus obras de madurez:  desde que se instala en Niza en 1917 hasta 1941,. (ver obras)

4 - desde 1941 hasta su muerte en 1954, destacan las pinturas murales para la iglesia del Rosario de Vence. (ver obras)




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